Descripción:
Las empresas, tiendas o instituciones suelen tener un área de “servicio al cliente” cuyo fin es apoyar, orientar y acompañar a los clientes, sin embargo, creo que no todos los de “servicio al cliente” tienen la vocación o quizás las ganas de cumplir con su función y en lugar de ayudar, terminan dando un mal servicio; pero algunos que tienen vocación y el temple adecuado para que uno diga “aquí vuelvo a regresar”. Como parte del cuerpo de Cristo, nosotros servimos y el mejor ejemplo que tenemos de un buen servicio es Cristo; aunque fue perfecto, se humilló para servirnos y se deleitaba en ello. El cansancio, el desánimo y la falta de conocimiento de la palabra puede hacer que nosotros no estemos deleitándonos en servir, pero Corintios 15:58 nos recuerda que este servicio que hacemos tiene recompensa en lo eterno. Recuerda que Dios no nos envió a deleitarnos de sus maravillas y como su novia que se está preparando, debemos ejercitarnos en el servicio con amor.
