Descripción:
Todos hemos tenido alguna vez una planta que comenzó a crecer muy bonita, pero después se marchitó. La regamos y cuidamos, pero algo en sus raíces impedía que creciera. Nuestra vida espiritual puede ser igual. Podemos escuchar la Palabra de Dios y comenzar con entusiasmo, pero cuando llegan las dificultades o las preocupaciones, ¿seguimos firmes? Jesús nos enseña que algunas semillas no dan fruto porque son arrebatadas, otras crecen por un tiempo, pero no tienen raíz, y otras caen en buena tierra y producen fruto. La diferencia está en lo que encuentra la semilla en el camino. Por eso vale la pena preguntarnos ¿Qué piedras nos están impidiendo crecer? Dios no quiere solamente que escuchemos Su Palabra; quiere que eche raíces en nosotros y que transforme nuestra vida.” (Lucas 8:15).
