Descripción:
Dios tiene un plan para la vida de cada creyente. Dentro de cada llamado general, existe un llamado particular. Por ejemplo, Pedro y Pablo fueron apóstoles, pero uno fue llamado para ministrar a los judíos, mientras que el otro fue llamado para ministrar a los gentiles. Gálatas 2:8 Romanos 11:13 “Él adiestra mis manos para la batalla y mis dedos para la guerra”(Salmo 144:1) Este precioso salmo fue escrito por el rey David justo después de ser coronado rey. David se encontraba enfrentando muchas batallas y reconocía que sus victorias no se debían a su propia fuerza, sino que Dios entrenaba sus manos para cada batalla. A lo largo de la vida cristiana podemos estar seguros de que todo el que sigue a Dios enfrentará muchas batallas; sin embargo, debes recordar que Dios está contigo en cada prueba y que lograrás derribar cualquier gigante que te impida avanzar hasta la meta. Así que toma tu lugar en la batalla ¡No temas! “Eres parte del ejército celestial” Cristo ya te dio la victoria ¡Aleluya! Nos movemos hacia el interior de nuestro llamamiento particular y especial, únicamente a medida que nos probamos a nosotros mismos en el asunto de ser esclavos por amor. Primero debemos aprender a someternos completamente a la autoridad de Cristo, antes de poder ser enviados. Mateo 28:18 No te quedes estancado, si no avanza, madura y cumple fielmente con el propósito que Dios ha trazado para tu vida.
