Descripción:
Así como en lo físico los síntomas nos alertan de que algo no anda bien, en lo espiritual también hay señales que no debemos ignorar. Jesús en Mateo 24 nos advierte sobre eventos que precederán su regreso, no para asustarnos, sino para mantenernos despiertos. Hoy más que nunca debemos reconocer los “síntomas espirituales” que pueden afectar nuestra fe: el enfriamiento del amor, la indiferencia, el engaño y la falta de perseverancia. Pero Cristo nos da una promesa firme: “el que persevere hasta el fin, será salvo”. ¡Resiste! No pierdas tu salvación.
