Descripción:
De niños inocentemente, cuando rompíamos algo en casa, solíamos esconderlo, porque no nos gustaba ser señalados por algo que hicimos; aunque al final terminábamos diciendo la verdad por temor. De adultos esa práctica de “ocultar” lo que no estamos haciendo bien, se vuelve constante; por un lado, está el Espíritu Santo que nos reprende y por otro el enemigo que nos acusa, por lo que se genera una lucha entre nuestra carne y nuestro espíritu, lo que nos roba la paz y nos hace vivir bajo un yugo de esclavitud. 2 Corintios 3:17 nos dice que donde está el Espíritu de Dios hay libertad. ¿Quieres seguir dándole oportunidad al enemigo de que te acuse? O ¿prefieres alcanzar la libertad en Cristo para vivir en paz? Dios es un Dios de oportunidades, este mensaje es una invitación a que saques aquello que está oculto para que el enemigo sea deshabilitado y quites de ti todo peso de condenación.
