Descripción:
Un proceso se define como el “conjunto de acciones que existen en un tiempo determinado para un fin específico.” Bastante sencillo de entender así, pero al aplicarlo a nuestra vida espiritual también debemos de pasar procesos para alcanzar aquello por lo cual fuimos llamados (Filipenses 3:12).
Este año se nos fue decretado un año de recuperación, y sí, para alcanzar la recuperación también debemos de pasar por un proceso, y en esta enseñanza, veremos ese proceso que debemos atravesar para alcanzar esa recuperación.
Es importante tener en cuenta que, para recuperar debemos saber ¿Qué fue lo que permidos? Algunas cosas son evidentes, como las materiales, pero otras ¿Qué pasa con las cosas espirituales?¿Nuestro primer amor por el Señor?¿Nuestro servicio? Estas son cosas que el enemeigo en este tiempo ha tratado de enfriar y a alguno se las ha robado, pero por medio de la palabra y el Espíritu Santo, podemos pedir que se nos sea revelado aquello que hemos perdido.
Es por ello que este proceso inicia con buscar y darnos cuenta que nos falta algo (Lucas 15:4). Sin embargo, al buscar debemos añadirle dos acciones, encender la luz para ver lo oculto y limpiar (Lucas 15:8). Esto nos habla de la palabra y la ministración para dejar limpio nuestro corazón. Finalmete, este proceso concluye con uno de los pasos más difíciles, “esperar” (Lucas 15:20). Una vez estamos buscamos y estamos listos, solo nos queda esperar la respuesta del Señor, que a su debido tiempo nos responderá, no antes ni despues.
Acopañanos a escuchar esta predica, y recuerda que no es tiempo de perder el tiempo, sino mas bien de ser diligentes en nuestra busqueda y limpieza, para esperar pacientemente nuestro galardón. ¡Maranata!
