Descripción:
Desde el principio, Dios nos ha mostrado que la vida verdadera no se mide por lo que acumulamos, sino por el fruto que cosechamos. ¿Y cuáles son esos frutos? Proverbios 3:13: “Bienaventurado el hombre que halla la sabiduría, y que obtiene la inteligencia”; porque quien la encuentra descubre un tesoro que trasciende lo material y produce bendición constante. La sabiduría se presenta como un fruto eterno porque no es solo conocimiento, sino la capacidad de vivir conforme al corazón de Dios; no una sabiduría humana y pasajera, sino aquella que viene de Dios, que transforma decisiones, guía nuestro caminar y produce frutos que permanecen para la eternidad. ¡Que la sabiduría sea el fruto que cultivemos hoy para disfrutar la vida eterna!
