Descripción:
Hemos aprendido que sin fe, es imposible agradar a Dios, porque cuando le creemos a Él, todo en nuestra vida dependerá de Él, pero estamos tan “malacostumbrados a creer que creemos en Él” cuando toda nuestra fe está puesta en nuestro razonamiento o en lo que vemos y es allí donde Dios no interviene porque luchamos con nuestras fuerzas; y es entendible que nuestra humanidad se doblegue ante el mundo, por eso no solo debemos creer en Él, sino también buscar creer cómo Él. Por qué la fe en Cristo nos salva (Efesios 2:8) pero la fe de Cristo nos trasforma, y esa debe ser nuestra meta diaria. A través de experiencias personales, este mensaje nos reta a dar un paso más en nuestra madurez espiritual.
