Descripción:
¿Alguna vez viste algo extraordinario que te motivó? Eliseo era un agricultor, un día mientras araba la tierra, el profeta Elías pasó por allí y le hizo el llamado divino. Eliseo renunció a todo para convertirse en su fiel discípulo y rápidamente aprendía todo lo que su maestro hacía. Pero lo extraordinario fue que su deseo era recibir una doble porción del espíritu de Elías (2 Reyes 2:9-10) cosa difícil pedía por qué solo Dios tiene el poder de otorgar el espíritu profético, pero se le concedió al ver que su maestro fue arrebatado al cielo en carro de fuego. El maravilloso regalo del espíritu de Dios no se hereda ni se pasa de persona a persona, pero sí se obtiene cuando le pones a Él por sobre todas las cosas.
