Descripción:
Pero te confesé sin reservas mi pecado y mi maldad; decidí confesarte mis pecados, y tú, Señor, los perdonaste. Salmo 32:5 DHH.
Debemos entender que al reconocer nuestras faltas, pedir perdón o perdonarnos a nosotros mismos es un acto de amor propio. Perdonar es soltar, es dejar ir aquello que pasó, aprender de lo que fue para hacernos cargo, responsabilizarnos, y continuar viviendo plenamente y con la enseñanza que dejó el pasado. Nos permite recuperar la estabilidad emocional perdida y continuar, es decir que es un regalo que nos hacemos nosotros mismos libres de culpas y enojos.
Debemos entender que al reconocer nuestras faltas, pedir perdón o perdonarnos a nosotros mismos es un acto de amor propio. Perdonar es soltar, es dejar ir aquello que pasó, aprender de lo que fue para hacernos cargo, responsabilizarnos, y continuar viviendo plenamente y con la enseñanza que dejó el pasado. Nos permite recuperar la estabilidad emocional perdida y continuar, es decir que es un regalo que nos hacemos nosotros mismos libres de culpas y enojos.
