Descripción:
Para poder cosechar sandias, debes sembrar sandia; si deseas cosechar manzanas, debes sembrar manzanas, y así con cada fruto que deseas cosechar, porque no se puede cosechar algo diferente a lo que se sembró. Cada experiencia, cada situación que enfrentamos son para que el carácter de Cristo se pueda formar en nosotros, a través de cultivar los frutos del espíritu. Pero todo esto no lo logramos con nuestras propias fuerzas, sino que son el resultado sobrenatural del Espíritu santo en nuestra vida. ¿Y tú? ¿Qué fruto estás dando? Recuerda que cuando somos guiados por Espíritu Santo, nuestras emociones y decisiones son tomas por Él. Así que, por sus frutos, los conoceréis. (Mateo 18:20). Te animo a que escuches esta predica y medites en la palabra que frutos quieres cosechar.
