Del-afán-al-deleite
Del afán al deleite

Anciano Wagner Pérez / Discipulado Familiar

Disponible también en:

Descripción:

Estar afanados no solo afecta nuestros pensamientos. Se manifiesta físicamente en agotamiento y espiritualmente en un vacío profundo. Cuando nos permitimos vivir así, nuestra paciencia se agota y terminamos lastimando a quienes más queremos, perdiendo de vista el agradecimiento por lo que Dios nos da. Filipenses 4:6 nos invita a presentar todo lo que nos preocupa en oración, como resultado, la promesa es una paz que sobrepasa todo entendimiento. No es una paz que viene porque el problema se resolvió, sino porque nuestro corazón ahora está guardado en Cristo, impidiendo que la inquietud lo invada. Disfruta lo que tienes hoy: tu familia, tu casa, tu salud, y confía plenamente en Dios. Recuerda que, al encontrar tu alegría en Él, Él mismo concederá los deseos de tu corazón. Salmo 37:4