Descripción:
¿Alguna vez te has clavado una espina puntiaguda en el dedo? Dolorosa y limitante, no es mortal, pero sí muy dolorosa y temporalmente incapacitante, recordándote tu vulnerabilidad y dependencia. Pablo nos habla en sentido figurado, pero el efecto es el mismo “la espina clavada en la carne”, que le ha tocado cargar: dolor, sufrimiento, dificultades; algo que lo limita de alguna manera. (2 Corintios 12 NTV) ¿Por qué Dios permitiría algo así en la vida de Pablo? ¿Por qué permitir el dolor y el sufrimiento? Él recibía revelaciones extraordinarias de parte de Dios. Estas revelaciones eran tan grandiosas que fácilmente podrían haberle dado motivos para jactarse. Al igual que Pablo, tienes un aguijón que comprender e identificar. Pide la gracia de Dios y gloríate en Él para que su poder actúe en ti.
