Descripción:
Muchas veces buscamos llenar nuestro corazón con cosas que pensamos que nos darán felicidad, pero aun así seguimos sintiendo un vacío. Piensa en una persona que tiene mucha sed después de caminar bajo el sol, lo único que desea es agua que realmente la sacie. De la misma manera, hay una sed espiritual que nada de este mundo puede satisfacer. Por eso Dios nos ofrece ríos de agua viva, capaces de llenar el corazón de aquellos que se encuentran atrapados por el pecado, la tristeza o la desesperanza. (Juan 7:37-38) Recuerda que Jesús no vino para añadir más cargas a nuestras vidas. Al contrario, vino para darnos vida y vida abundancia. La vida eterna empieza hoy cuando decides confiar en Jesús y dejar que Él sacie tu corazón.
