Descripción:
A veces vemos a las personas y sacamos conclusiones rápidas basadas en lo que vemos, sin imaginar todo lo que hay detrás de su historia. No vemos que hay procesos, luchas y momentos que nadie más conoce, solo Dios Mientras nosotros tendemos a juzgar, Dios actúa con misericordia. Él conoce el corazón, entiende el proceso y ve más allá de los errores. Como dice Romanos 9:15: “Tendré misericordia del que yo tenga misericordia, y me compadeceré del que yo me compadezca.” Este mensaje invita a mirar a los demás con más compasión, recordando que todos estamos en un proceso y que ninguno es perfecto. Así como Él ha tenido misericordia con nosotros en nuestros momentos más difíciles, también somos llamados a reflejar esa misma misericordia hacia los demás.
